lunes, 14 de marzo de 2016

Visitando el centro de Zapopan en transporte público

Pocas veces publico relatos del día a día, debido a que este no es un diario personal, sin embargo, hoy compartiré contigo mi visita al centro de Zapopan viajando en transporte público. 

Son las 11:00 am, es una mañana cálida, casi no hay nubes y el cielo se ve de un color azul agradable. Estoy en la avenida Río Nilo en los límites del municipio de Guadalajara y Tonalá, espero un autobús de transporte público de la línea Tur, que me llevará a Zapopan. He sacado la distancia entre ambos puntos, entre mi origen y destino hay 19 kilometros de distancia, calculo hacer hora y media de camino, tan solo de ida.

Son las 11:02, abordo una unidad de la línea Tur, trae aire acondicionado y asientos libres, estoy de suerte por no ser hora pico, aun. Me siento, programo mi música preferida en mi celular y me dispongo a pasar cerca de 90 minutos disfrutando la ciudad, gran parte de mi trayecto está en obras por la construcción de la línea 3 del tren ligero de Guadalajara. En mi camino voy inspeccionando minuciosamente la construcción del medio de transporte público masivo que tanto le hace falta a mi querida ciudad. veo que hay tramos en donde ya hay reabierto la circulación vehicular y otros en donde la han cerrado.

Son las 11:20, voy por la zona de CUCEI, campus de la Universidad de Guadalajara que tendrá una estación de tren ligero a sus puertas, hasta el momento todo va de acuerdo a lo planeado. Cuadras adelante quedo atrapado en un cuello de botella vehicular, en la Calzada del Ejército, duro ahí 15 minutos y recorro 4 cuadras.

11:35, salgo vivo del tráfico y sigo mi camino, pronto llego al centro histórico de Guadalajara, se viene lo más pesado del camino. Entre cierres viales y el tráfico normal del centro, hago otros 15 minutos en el primer cuadro de la ciudad. Noto que el chofer toma una ruta diferente, ellos ya saben cómo evitar los embotellamientos, aunque no siempre se puede.

Faltan 5 minutos para las 12 del día, voy en la Calzada Federalismo casi al cruce con la Av. Ávila Camacho, a mi mente viene el dato que esta, es la única avenida que cruza la ciudad de norte a sur y viceversa. Sigo viendo los trabajos de la construcción del tren ligero, el camión lleva una velocidad constante. Son las 12:10 y ya estoy en Plaza Patria, por la hora no he tenido mayores problemas en la movilidad, fue una buena decisión haber elegido este horario.

Otros 15 minutos más tarde y ya voy en la calle Sarcófago (que después se llama Libertad) y la Calzada Juan Pablo II, conocida anteriormente como Av. Laureles. 3 cuadras más adelante decido bajarme del camión y caminar 5 cuadras al sur para llegar a la Plaza Juan Pablo II, mi destino. Cuando por fin llego, veo el reloj, son exactamente 12:30, ¡hice exactamente hora y media de camino!

Me dispongo a hacer mis mándados en Zapopan, al terminar me doy un break y decido tomar algo ligero, compro un café y una dona, camino hacia una de las bancas de la plaza principal del municipio, veo a la gente pasar y saboreo mi bebida. Este es un momento especial, tomo algunas fotografías, me resigno a regresar a mi origen, veo el reloj y es la 1:30 de la tarde. Que rápido pasa el tiempo, lo pienso, mientras me abro paso entre puestos comerciales en la explanda principal.

Nuevamente camino, esta vez 4 cuadras al norte hasta llegar a la calle Industria, aquí tomaré mi camión que me lleve a la Av. Río Nilo. 10 minutos después abordo el camión, ya es hora pico, pero aún hay asientos disponibles. Realizo el mismo ritual, me pongo mis audífonos y pongo mi música preferida.

Son las 2 de la tarde, en el autobús el chofer trae el radio prendido, al escuchar el tercer tono algunos pasajeros y yo, paramos oreja para escuchar el noticiero de las 2, una breve síntesis radiofónica que se transmite cada hora, en varias estaciones de radio. Al terminar, me vuelvo a poner mis audífonos, sigo viendo por la ventana mi recorrido entre tantas columnas para el tren ligero elevado.

20 minutos después estoy en la zona de la Normal, el camión comienza a ingresar al centro de la ciudad en plena hora pico, quedo atorado en el tráfico de la calle Mariano Barcena. 2:25, comienzo a tener sueño, como avanzamos a vuelta de rueda, decido tomar una pequeña siesta. Esto solo es posible cuando viajas en transporte de lujo, cuando viajo en transporte público normal, esto no es posible.

Voy cerrando mis ojos en ratos, recuerdo que en mi mochila traigo café y la sujeto con fuerza. Son las 2:43 y apenas vamos en López Cotilla y Av. 16 de septiembre, tomo un largo respiro. De aquí en adelante el camión avanza un poco más rápido, Son las 2:53, ya vamos por la Av. Revolución, ya hemos salido del centro de Guadalajara, estuvimos ahí 33 minutos.

El camión agarra turbo, son las 3 de la tarde, nuevamente escucho el noticiero, pero ahora estoy en Av. Revolución a la altura de la ex glorieta del charro, pues lo quitaron temporalmente por lo del tren. Más tarde, el camión da vuelta y circula por la Av. Río Nilo, estoy cerca de mi destino. Cuadras más adelante me bajo, son las 3:15, hago cuentas, nuevamente hice hora y media de camino. Con frecuencia viajo en transporte público, tengo buen cálculo para tiempos y distancias en esta ciudad.
Camino unos minutos y llego a mi origen, son las 3:25. Ahora ya se siente más el clima primaveral, y pensar que hace apenas 5 días estaba cayendo agua nieve en algunas zonas de esta Perla Tapatía, este clima está de locos, lo pienso. Tomo un vaso refrescante de agua, y continúo con mi día a día. 

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